Solamente es un soplo, más húmedo que el llanto

Solamente es un soplo, más húmedo que el llanto
Rodando a goteras solas, a aguitas como dientes, a espesas goteras de mermelada y sangre, sudor y lagrimas

Criaturas En La Noche No Me Dejan Respirar

Criaturas En La Noche No Me Dejan Respirar
Bailando sobre la felicidad que vendrá

jueves, 28 de abril de 2016

Mil Cuentos...

Veo -tengo memoria hasta de 

antes- los dedos casi negros que 


empujaban mi cuna, y eran los de 


Nina, mi niñera. Ella era oscura, 


grande, joven y, cuando yo lloraba 


demasiado, me levantaba y me 


mecía en sus brazos redondos 


cantando unas canciones 


portuguesas, pero también 


recuerdo, o esto tal vez fue un 


poco más tarde, que me tocaba 


todo el cuerpo, me besaba la

espalda y el vientre y, abriéndolas 

muy suavemente, las piernas, como

cuando partía en dos las mariposas

amarillas en la plaza Belgrano y me

ponía un ala en la boca y ella 

masticaba la otra dulcemente. 

Cierto que esto fue más tarde, unos 

años más tarde, pero no más de 

cinco.

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