Solamente es un soplo, más húmedo que el llanto

Solamente es un soplo, más húmedo que el llanto
Rodando a goteras solas, a aguitas como dientes, a espesas goteras de mermelada y sangre, sudor y lagrimas

Criaturas En La Noche No Me Dejan Respirar

Criaturas En La Noche No Me Dejan Respirar
Bailando sobre la felicidad que vendrá

sábado, 8 de octubre de 2016

Acero Díaz

Grandioso por igual en sus concepciones escultóricas, pictóricas y arquitectónicas, Miguel 

Ángel es la figura culminante del Cinquecento y uno de los mayores genios de la historia del 

arte. Más allá de la serenidad y la belleza renacentista, el artista italiano imprimió a sus obras 

aquel formidable vigor expresivo que ya sus contemporáneos llamarían terribilità. 

Michelangelo Buonarroti fue un hombre solitario, iracundo y soberbio, constantemente 

desgarrado por sus pasiones y su genio. Dominó las cuatro nobles artes que solicitaron de su 

talento: la escultura, la pintura, la arquitectura y la poesía, siendo en esto parangonable a otro 

genio polifacético de su época, Leonardo da Vinci. Durante su larga vida amasó grandes 

riquezas, pero era sobrio en extremo, incluso avaro, y jamás disfrutó de sus bienes. Si 

Hipócrates afirmó que el hombre es todo él enfermedad, Miguel Ángel encarnó su máxima fiel 

y exageradamente, pues no hubo día que no asegurase padecer una u otra dolencia.

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