Ángel es la figura culminante del Cinquecento y uno de los mayores genios de la historia del
arte. Más allá de la serenidad y la belleza renacentista, el artista italiano imprimió a sus obras
aquel formidable vigor expresivo que ya sus contemporáneos llamarían terribilità.
Michelangelo Buonarroti fue un hombre solitario, iracundo y soberbio, constantemente
desgarrado por sus pasiones y su genio. Dominó las cuatro nobles artes que solicitaron de su
talento: la escultura, la pintura, la arquitectura y la poesía, siendo en esto parangonable a otro
genio polifacético de su época, Leonardo da Vinci. Durante su larga vida amasó grandes
riquezas, pero era sobrio en extremo, incluso avaro, y jamás disfrutó de sus bienes. Si
Hipócrates afirmó que el hombre es todo él enfermedad, Miguel Ángel encarnó su máxima fiel
y exageradamente, pues no hubo día que no asegurase padecer una u otra dolencia.









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